sábado, noviembre 11, 2017

NACIONALISMO...



Disfraz temporal,
victimismo agudizado,
reivindicación insaciable,
dirigismo cultural,
manipulador de masas, 
banderas y soflamas,
chantajista compulso,
ideología débil que
no resiste el menor
análisis intelectual,
enemigo del debate,
del diálogo sereno,
de la autocrítica,
de la libertad
y de la democracia,
sin principios éticos,
fraseología insulsa,
himnos y consignas,
narcisismo colectivo,
paranoia convulsa,
sectarismo radical,
o sea,  y en definitiva,
enfermedad mental...
Todo eso y más...
me sugiere la palabra
NACIONALISMO.


Pero también tiene una fuerza
que no procede ignorar:
sabe adoctrinar enarbolando
el enhiesto estandarte de
un patriotismo salvador,
aunque  mustio y rancio,
bajo un disfraz populista
aparentemente moderno, 
y sabe, como pocos,
explotar las emociones 
hasta el extremo de 
convertirlas en una especie
de inflación de la emoción...
frente a la razón.

sábado, noviembre 04, 2017

¿PRESOS POLÍTICOS O POLÍTICOS PRESOS?



a).- Si la detención se ha llevado a cabo por razones estrictamente políticas, sin conexión con ninguna ofensa ni delito tipificado, se trataría de presos políticos. Eso, más o menos, viene a decir el Consejo de Europa.
Todo el mundo  conoce a los presos políticos genuinos como Mahatma Gandhi, Nelson Mandela, Martin Luther King...(Tras la contienda civil, en España, el régimen de Franco encarceló a 270.000 personas por el mero hecho, en su inmensa mayoría, de ser comunistas o republicanos)
b).- Si la detención se ha llevado a cabo por presuntos delitos de prevaricación, malversación, desobediencia y revelación de secretos se trataría de políticos presos.
También sabemos algo de Luis Bárcenas, Ignacio González, Francisco Granados... y de sus fechorías y corruptelas. Evidentemente, en esta caso, se trata de  políticos presos. Colocar a esta "peña" en el apartado a) sería insultar a la inteligencia y faltar al respeto a los citados de dicho grupo.
Y  a los encausados encarcelados recientemente,  presidentes de la ANC, Òmnium Cultural y ex miembros del Govern de Catalunya y los que faltan por extraditar, ¿dónde los ubicamos?
Yo creía tenerlo meridianamente claro, pero no es fácil  responder a dicho interrogante de forma taxativa puesto que los mismos juristas discrepan, sobre todo en  los casos de Jordi Sánchez y Jordi Cuixart.  Unos aducen delito de sedición y otros simplemente de manifestación...¿Qué podemos decir los ciudadanos de a pie?

domingo, octubre 29, 2017

SER ESPAÑOL ES...



Los que transitan por las redes sociales ya deben de conocer esta larga, novedosa y singular definición de qué es "ser español", pero lo publico en este espacio por si todavía queda alguien que no ha tenido conocimiento de ella... Creo que vale la pena. Sería deseable que cada vez haya más compatriotas con méritos suficientes que les/nos hagan ser merecedores de esta identidad tal y como Laura Moreno la concibe en este  precioso texto.

La joven malagueña Laura Moreno, estudiante de Bioquímica, se ha convertido en todo un fenómeno viral después de que una reflexión suya sobre "ser español" haya sido compartida más de 300.000 veces en la red social Fabebook y haya recibido casi 40.000 comentarios. Lo curioso, para los estudiosos de las redes sociales, es que la malagueña apenas tenía 400 amigos en Facebook, pero su reflexión, en pleno proceso secesionista, se ha convertido en todo un fenómeno en las redes sociales

Ser español no es llevar la bandera, ni gritar como un berraco frases de odio que espero que no sientas. Tampoco lo es ponerse una pulserita en la muñeca, ni cantar el cara al sol. El concepto de ser español es algo totalmente distinto, o al menos lo debería ser, porque a estas alturas de la historia yo ya no sé qué decirte.

Como española que soy, te voy a contar lo que para mí es ser español:

Ser español es arder cuando arde Doñana o temblar cuando tembló Lorca; es sentarte a escuchar historias de meigas en Galicia y llegar a creértelas; es ir a Valencia y no sentir rabia por leer un cartel en valenciano, sino que te agrade poder llegar a entenderlo y es presumir de que las Canarias nada tienen que envidiarle al Caribe.

Sentirse español es sufrir por no haber podido vivir la movida madrileña, enamorarte del mar al oír Mediterráneo de Serrat, es pedirle borracha a tu amiga catalana que te enseñe a bailar sardanas, querer ir a Albacete para comprobar si su feria es mejor que la de Málaga y sorprenderte al ver lo bonita que es Ceuta.

Para mí ser español es presumir de que en Andalucía tenemos playa, nieve y desierto; sentir casi mérito mío que un alicantino esté tan cerca de un Nobel, pedirle a un asturiano que me enseñe a escanciar la sidra y morirme de amor viendo las playas del País Vasco en Juego de Tronos.

También es española la cervecita de las 13.00, el orujo gallego, la siesta, el calimotxo, la paella, la tarta de Santiago, las croquetas de tu abuela y la tortilla de patatas. Lo son las ganas de mostrarle lo mejor de tu ciudad al que viene de fuera y que tú le preguntes por la suya; es hacerte amiga de un vasco y pedirle que te enseñe los números en euskera, por si pronto vuelves a por 2 ó 3 pintxos; es enorgullecerte de ser el país ejemplo a nivel mundial en trasplantes, de formar parte de la tierra de las mil culturas y de ser los del buen humor.

No hay nada más español que se te pongan los vellos de punta con una saeta o con una copla bien cantá, atardecer en las playas de Cádiz, descubrir casi sin querer calas paradisiacas en Mallorca, hacer el camino de Santiago en septiembre maldiciendo el frío o que Salamanca y Segovia te enseñen que no hay que ser grande para ser preciosa.

Así que, acho, picha, miarma, perla, tronco, tete, mi niño… eso es ser español, lo otro es política. Pero si de política quieres impregnar este concepto, también te vuelvo a decir que te equivocas: porque ser español no es desear que le partan la cara a nadie, es sufrir la situación de paro de tu vecino o el desahucio que has visto en la tele; ser español no es oprimir el SÍ o el NO de toda una comunidad autónoma, es indignarte cuando nos llaman gilipollas con cada nuevo caso de corrupción; ser un buen español es querer que en tu país no haya pobreza, ni incultura, ni enfermos atendidos en pasillos del hospital y, joder, querer quedarte aquí para trabajar y aportar todo lo que, durante tanto tiempo, precisamente aquí has aprendido.

Eso es ser español, o al menos, eso espero.






martes, octubre 17, 2017

CARTA SOBRE LA SITUACIÓN DE CATALUÑA



Con el corazón sobrecogido por lo ocurrido recientemente en la entrañable tierra gallega, publico esta carta que he extraído del muro de Teresa Freixes en  Facebook.   Teresa Freixes Sanjuán es una jurista española, catedrática de Derecho Constitucional en la Universidad Autónoma de Barcelona y catedrática de Jean Monnet ad personam. Recientemente ha creado Concordia Cívica, una entidad civil que lucha por mantener la unidad de Cataluña con España. Huelga decir que siento una gran admiración por la labor que está llevando a cabo incansablemente, aunque en ocasiones también dé motivos para cuestionarla...Como a cualquier "hijo de vecino"...

Aunque esta carta es larga- la mayor parte son firmas y enlaces -,  se hace acreedora de que se le dediquen unos minutos y de que se divulgue al máximo. Entre los firmantes, hay personalidades para todos los gustos. Se agradece que se comprometan y saquen a la luz pública lo que piensan sobre cuestiones que al común de los ciudadanos de a pie nos confunde, preocupa y lo que es peor...nos enfrenta.

Estimado amigo,  
Colegas españoles nos han facilitado su e-mail para explicar a la comunidad académica internacional lo que está ocurriendo en España. 
Como saben, estamos viviendo tiempos difíciles. Para entender cómo se ha llegado hasta aquí hemos de explicar que Cataluña, una de las regiones más ricas de España, ha sido gobernada durante más de tres décadas por una élite nacionalista que ha puesto todo su empeño en construir una administración catalana distorsionada, donde todo lo que recuerde a España desaparezca. Durante ese tiempo han impuesto la voluntad de la mitad de los ciudadanos catalanes, los nacionalistas, sobre la otra mitad. Y hoy lo hacen con más fuerza que nunca, amenazando inminentemente con separar a Cataluña de España.  
Construcción nacional. Un documento interno del Gobierno nacionalista catalán (de 1990) detalla minuciosamente la estrategia para distorsionar la realidad social. Los sucesivos gobiernos autonómicos han promovido el acceso de nacionalistas (y catalanoparlantes) al profesorado, a las asociaciones de padres de alumnos, a los órganos rectores de las universidades, a los altos cargos de los medios de comunicación y, en fin, a todo el tejido funcionarial, social, empresarial y sindical.  
Así se explica también la “espiral del silencio” que ha ocultado y acallado durante décadas a más de la mitad de los ciudadanos catalanes. Por eso es hora de hacer presentes a estos trabajadores, públicamente ausentes, que no quieren perder sus derechos en Cataluña y sus vínculos familiares con España. La realidad social catalana, negada por el nacionalismo, es plural. Primero porque más de la mitad de los catalanes tiene el español como lengua materna. Segundo, porque ni siquiera hay una mayoría política nacionalista: el Gobierno separatista se apoya en una mayoría de escaños, no en una mayoría de votos. 
Corrupción y desconexión política. Pese a todo, el Parlamento autonómico declaró el 8 de noviembre de 2015 el “inicio de la creación del Estado catalán independiente en forma de república”, añadiendo que “el Parlament y el proceso de desconexión democrática no se supeditarán a las decisiones de las instituciones del Estado español, en particular del Tribunal Constitucional”. El 6 de septiembre rebasaron todos los límites. Prescindiendo incluso de las mayorías que exige su propio Estatuto de autonomía, de las garantías, de los informes preceptivos de sus instituciones e incluso prescindiendo de los plazos del debate parlamentario, abonaron el terreno legislativo para la ruptura. En ausencia de los principales partidos de la oposición, casi la mitad del hemiciclo, aprobaron dos leyes para la “desconexión” con España: la Ley para el referéndum o la Ley de Transitoriedad Jurídica y Fundacional de la República, que entrará en vigor, dicen ellos, tras romper la soberanía. En las próximas horas o días.
En 2010, el independentismo concitaba en Cataluña el apoyo del 19% de la población; y en 2003 tan sólo el 10%. Al proceso de ruptura descrito se llegó tras una radicalización que empezó a dispararse en 2013. En marzo de ese año, el prolongado descontento por los recortes seguidos a la crisis económica fue reconducido contra España. “España nos roba”, aseguraba Convergencia i Unió, el partido en el poder. Con ese ardid quisieron tapar la trama de corrupción de la familia de Jordi Pujol, ideólogo de la construcción nacionalista y Presidente de Cataluña entre 1980 y 2003. Salió a luz la financiación ilegal de su partido, mediante concesiones de contratos públicos a empresarios afines. El actual Presidente del Gobierno catalán, Carles Puigdemont, formaba parte de este partido, que hoy ha cambiado de nombre a PdeCat para borrar el rastro. 
Las implicaciones de la soberanía. Lo propio de la soberanía (y por eso ésta se declara indivisible en todas las Constituciones del mundo, salvo raras excepciones como Etiopía o la antigua URSS) es que todo es de todos sin que nada sea de nadie. Una soberanía es una unidad de decisión, es una comunidad de justicia. Nadie puede votar quién pertenece a la comunidad política, pues esto implicaría que una parte de la población puede excluir a la otra. Si las regiones más ricas pudieran votar irse estaríamos sometidos a su perpetuo chantaje y peligraría la igualdad de derechos y obligaciones. La soberanía sobre Cataluña pertenece también al resto de ciudadanos y trabajadores españoles; así como el resto de España es también propiedad política de los catalanes.  
Historial de falsos agravios. Cataluña no es una región expoliada ni tiene un déficit fiscal anormal. España es en la práctica un Estado federal y los catalanes disfrutan de un amplísimo autogobierno y no tienen vulnerado ningún derecho. Cualquier deslegitimación de nuestra transición a la democracia actual, así como las comparaciones que proliferan del Gobierno de Rajoy con el Régimen de Franco, son una ignominia mayúscula. Es más, pese a ser minoría quienes tienen el catalán como lengua materna, e incumpliendo sentencias de nuestros altos tribunales (que obligan a impartir al menos un 25% de clases en español), en los colegios públicos catalanes no se imparte en español más que la asignatura de Lengua española. Por otra parte, nunca hubo una guerra de secesión en los años posteriores a 1700, sino una guerra internacional de sucesión al trono. Nunca hubo ningún episodio histórico de “España contra Cataluña”. Su estrategia siempre ha sido inflamar el victimismo.  
Internacionalización del conflicto. El Gobierno independentista lleva muchos años utilizando instituciones propias sitas en las principales capitales internacionales para difundir al mundo sus mentiras y falsos agravios, desviando ilícitamente fondos a actividades de propaganda que tenían que haberse aplicado a la cobertura de servicios básicos. Así esperan haber ganado aliados para este momento de tensión. Necesitan esos apoyos para ganar políticamente lo que no es democráticamente viable. 
Riesgos para nuestra democracia. Hoy se habla mucho de “intermediación” y de “diálogo”. Nos preocupa que haya personalidades públicas o instituciones internacionales prestigiosas que (con la mejor intención) no se den cuenta de que apelando al diálogo en las actuales circunstancias pueden en realidad estar presionando al Gobierno de España para que ceda a inicuas reivindicaciones que buscan romper la igualdad de los españoles ante la ley. La paz social y las libertades son ahora lo más urgente; pero también está en juego la democracia y el pacto solidario en que ésta se basa. Creemos que el Estado de Derecho y sus instituciones, cuya salvaguarda es tarea del Gobierno de España, merecen ahora el respaldo internacional para no ceder al chantaje y preservar la legalidad en Cataluña frente a quienes cantan en las manifestaciones que “las calles serán siempre nuestras”. Los secesionistas anteponen las imágenes de movilización en las calles a la aritmética parlamentaria y a la ley; y eso es un riesgo evidente para cualquier democracia. Basta con ver quiénes son sus aliados. Por eso rechazamos de plano una hipotética bilateralidad España-Cataluña, que premiaría a los sediciosos y arrebataría al resto de españoles su soberanía democrática. 
Principio de legalidad. Por último, no deberíamos olvidar que el mal llamado ‘referendum’ del 1 de Octubre (que transcurrió con incontables irregularidades que invalidan cualquier atisbo de credibilidad) fue declarado nulo de pleno derecho por nuestro Tribunal Constitucional, del mismo modo que lo hicieron el Tribunal Constitucional italiano ante la pretensión soberanista del Véneto en 2015 o el alemán, ante la acometida de Baviera, en 2016. Por lo demás, y a diferencia de lo que ocurre en estos dos países, o en Francia y Portugal, nuestra Constitución no es militante y entre las posibilidades de reforma podría concebirse la de un federalismo que regule el ejercicio de la autodeterminación. A muchos de los firmantes una reforma en ese sentido nos parecería injusta por contravenir la indivisibilidad que, como hemos tratado de explicar, caracteriza a la soberanía. No obstante, el separatismo ni siquiera ha querido contemplar esta vía. 
El pasado 1 de octubre, la Policía tenía orden judicial de cerrar los colegios para impedir la votación; pero dos asociaciones muy vinculadas (y subvencionadas) al Gobierno separatista, en connivencia con la Policía autonómica (que desacató parcialmente las órdenes), organizaron un masivo acto de sedición. Sacar a la gente a la calle para que no se cumpla la ley; ésa fue la estrategia y nada tiene de democrática. Afortunadamente, algunos de los máximos responsables de lo ocurrido el domingo, los presidentes de las asociaciones organizadoras y el jefe de la Policía autonómica, ya están imputados por sedición. 
La Policía frenó pronto las cargas. Fueron hospitalizadas 4 personas y al cabo de unas horas sólo quedaban dos heridos de gravedad: uno por un pelotazo de goma en un ojo y un hombre mayor, por un infarto. En casos concretos hay pruebas de manipulación destacadas por la prensa internacional; y, como ha sucedido recientemente en otras trascendentales campañas internacionales, Rusia colaboró en todo ello. Salvo algunos casos aislados, sobre los que resolverán los tribunales de justicia, negamos la desproporción en el uso de la violencia legítima. 
Las consecuencias. Muchas empresas y bancos se están yendo de Cataluña. Pero no sólo los empresarios tienen miedo. También los profesores han sufrido presiones y los jueces (el Gobierno catalán fichó a los 801 jueces de Cataluña, distinguiendo a los separatistas y a los leales a la Constitución) revelaron recientemente sus temores: “nos quieren dar a elegir entre la Constitución y la nueva legalidad. Es terrible, pero no tendremos más remedio que elegir entre la traición y el exilio”. Muchos ciudadanos temen expresar sus ideas en público, en su trabajo, etc. Hay niños acosados en las escuelas por ser hijos de guardias civiles. Se vive una escalada de tensión y destacan movimientos de un partido antisistema (CUP), que apoya al Gobierno catalán y que lleva tiempo amenazando con utilizar la violencia en la calle.  
Entre el viernes 6 y el lunes 9 de octubre, el sedicioso gobierno catalán piensa declarar unilateralmente la independencia.  
Cuando se restablezca el orden constitucional y se acaben el miedo y las amenazas, todos los españoles deberemos dialogar y abordar los cambios legales que consideremos oportunos. No antes, para no entregar la igualdad política.  
Si lo considerara oportuno, los abajo firmantes, agradeceremos que reenvíe esta información a quien pueda resultarle de interés. Un afectuoso saludo.

Firmas:

Spanish Members of the European Parliament: Maite Pagazaurtundúa Ruiz, Teresa Giménez Barbat, Javier Nart, Esteban González Pons, Enrique Calvet Chambón 
Profesores universitarios y personas de relevancia pública: Fernando Savater (Filósofo y escritor), Mario Vargas Llosa (Premio Nobel de Literatura), Félix Ovejero (profesor de Economía, Ética y Ciencias Sociales en la Universidad de Barcelona), Teresa Freixes (Catedrática de Derecho Constitucional en la Universidad Autónoma de Barcelona), Francesc de Carreras (Catedrático de Derecho Constitucional de la Universidad Autónoma de Barcelona), Camilo José Cela Conde (Investigador invitado en el departamento de Ecology and Evolutionary Biology, universidad de California), Francisco Sosa Wagner (Catedrático de Derecho Administrativo), Andrés de Blas Guerrero (Catedrático de Teoría del Estado de la UNED), Adela Cortina (Catedrática de Ética y Filosofía Política de la Universidad de Valencia), Andrés Trapiello (Escritor), Félix de Azúa (Catedrático jubilado de Estética y Teoría de las Artes de la Universidad de Barcelona), Alfonso Ruiz Miguel (Catedrático de Filosofía del Derecho en la Universidad Autónoma de Madrid), José Luis Pardo Torío (Catedrático de Filosofía de la UCM), Francisco Mora (Catedrático de Fisiología Humana de la Facultad de Medicina de la Universidad Complutense de Madrid y catedrático Adscrito del Departamento de Fisiología Molecular y Biofísica de la Universidad de Iowa en EE.UU), Benigno Pendás (Catedrático de Ciencia Política), Araceli Mangas Martin (Catedrática de Derecho Internacional Público de la Universidad Complutense de Madrid), Joaquim Coll i Amargós (Historiador y articulista), Juan Antonio García Amado (Catedrático de Filosofía del Derecho de la Universidad de León), Fernando Reinares Nestares (Catedrático de Ciencia Política, Universidad Rey Juan Carlos), Manuel Montero (Catedrático de Historia Contemporánea de la Universidad del País Vasco), Arcadi Espada (Escritor y Periodista), José Álvarez Junco (fue Catedrático emérito de Historia del Pensamiento y de los Movimientos Políticos y Sociales en la Universidad Complutense de Madrid), Rosa Díez (es diputada de PSOE y de UPyD), Joaquín Leguina (ex Presidente de la Comunidad de Madrid), Francisco Frutos (Secretario general del Partido Comunista de España entre 1998 y 2009), Roberto L. Blanco Valdés (Catedrático de Derecho Constitucional de la Universidad de Santiago), Aurelio Arteta (Catedrático jubilado de Filosofía Moral y Política en la Universidad del País Vasco), Manuel Atienza (Catedrático de Filosofía del Derecho de la Universidad de Alicante), Manuel Arias Maldonado (Filósofo, profesor, sociólogo, politólogo y ensayista español), Albert Boadella (actor y dramaturgo), Álvaro Delgado-Gal (escritor y Director de Revista de Libros), Javier Tajadura Tejada (Profesor de Derecho Constitucional de la UPV-EHU), Mercedes Fuertes (Catedrática de Derecho Administrativo), Antonio Bar Cendón (Catedrático de Derecho Constitucional y Catedrático Jean Monnet “ad personam” de Derecho y Política de la Unión Europea, en la Facultad de Derecho de la Universidad de Valencia), Julián Sauquillo González (Universidad Autónoma de Madrid, catedrático de Filosofía del Derecho), Carmen Iglesias (Real Academia Española/Real Academia de la Historia), Javier Fernández Sebastián (profesor de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad del País Vasco), Juan José Laborda (ex Presidente del Senado, profeso de historia moderna en la Universidad de Burgos), José Luis Díez Ripollés (Catedrático de Derecho Penal de la Universidad de Málaga), Joseba Arregi (ex profesor de Sociología de la UPV, ex Consejero del Gobierno vasco), Yolanda Gómez Sánchez (Catedrática de Derecho Constitucional Jean Monnet, ad personam, de la Unión Europea), Josep Ramon Bosch i Codina (Presidente de la Fundación Joan Boscà), María José Villaverde Rico (Catedrática de Ciencias Políticas en la Universidad Complutense de Madrid), Francisco Llera (Catedrático de Ciencia Política en la Universidad del País Vasco), José Ramón Montero (Catedrático Emérito de Ciencia Política en la Universidad Autónoma de Madrid), Carlos Martínez Gorriarán (Profesor de Estética de la UPV), Luis Rodríguez Abascal (Profesor Titular de Filosofía del Derecho, Universidad Autónoma de Madrid), Carmen Sanz Ayán (Catedrática de Historia Moderna. Universidad Complutense), Julio Carabaña (Catedrático de Sociología de la Universidad Complutense de Madrid) Ramón Vargas-Machuca Ortega (Catedrático de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Cádiz), Iñaki Iriarte (Profesor Titular de Historia del Pensamiento Político en la Universidad del País Vasco), Javier Peña Echeverría, (Catedrático de Filosofía Política en la Universidad de Valladolid), Josu de Miguel Bárcena (Profesor de Derecho Constitucional de la Universitat Autònoma de Barcelona), José Vicente Rodríguez Mora (Profesor de Economía, University of Edinburgh), Luis Prieto Sanchís (Catedrático de filosofía del Derecho en la Universidad de Castilla-La Mancha), Ignacio Fdez. Sarasola (Profesor Titular de Derecho Constitucional de la Universidad de Oviedo), José Ignacio Fortea Pérez (Catedrático de Historia Moderna de la Universidad de Cantabria), Manuel Toscano Méndez (Profesor de Filosofía moral en la Universidad de Málaga), Rafael Arenas García (Catedrático de Derecho Internacional Privado en la Universidad Autónoma de Barcelona), Mario Kölling (Profesor de Ciencia Política, UNED y Fundación Manuel Giménez Abad), María Elvira Roca Barea (Doctora en Literatura Medieval, ha trabajado en el Consejo Superior de Investigaciones Científicas y enseñado en la Universidad de Harvard), Sergio Sanz (Diputado del Parlamento de Cataluña), Pepe Tudela, Profesor de Derecho Constitucional de la Universidad de Zaragoza, Nuria Amat (escritora), Jesús Conill (Catedrático de Filosofía Moral y Política en la Universidad de Valencia), Antonio Diéguez Lucena (Catedrático de Lógica y Filosofía de la Ciencia en la Universidad de Málaga), Miguel Jerez (Catedrático de Ciencia Política, Universidas de Granada), Carlos Fernández de Casadevante (Catedrático de Derecho Internacional Público en la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid), José A. Olmeda (Catedrático de Ciencia Política de la UNED), Miguel Jerez (Catedrático de Ciencia Política de la Universidad de Granada), Fernando Jiménez Sánchez (Profesor titular de ciencia política en la Universidad de Murcia, experto de GRECO -Group of States against Corruption- del Consejo de Europa), Carlos Mougan (Profesor Titular de Filosofía Moral, Universidad de Cádiz), Ignacio Tirado (Profesor de Derecho Privado, Social y Económico de la Universidad Autónoma de Madrid), Antonio Hermosa (Profesor de Estética e Historia de la Filosofía de la Universidad de Sevilla), Martín Alonso (profesor jubilado de Filosofía), Juan Antonio Cordero Fuertes (École polytechnique, París), Javier Redondo Rodelas (Profesor de Ciencia Política de la Universidad Carlos III de Madrid y director de la revista La Aventura de la Historia), Jesús Javier Sánchez Barricarte (Profesor Titular de Sociología, Universidad Carlos III de Madrid), Juan Pimentel (Investigador científico, CSIC), Gabriel Cabello (Profesor de Historia del Arte en la Universidad de Granada), Roberto Villa García (Profesor Titular de Historia Política de la Universidad Rey Juan Carlos), Francisco Castilla Urbano (Profesor de Historia y Filosofía de la Universidad de Alcalá), Roberto Colom (Catedrático de Psicología y Biología de la salud de la Universidad Autónoma de Madrid), Adolfo Calatrava García (Profesor Relaciones Internacionales universidad Nebrija), Juan Ignacio Martínez Pastor (UNED), Lidia Valera Ordaz (profesora en la Facultad de Periodismo de la Universidad de Valencia), Mikel Arteta (Doctor en Filosofía moral y política), Miguel Peña Méndez (Profesor en la Facultad de Bellas Artes en Universidad de Granada), Isabel Echevarría Isusquiza (Departamento de Filología Hispanica, Románica y de Teoría de la Literatura), Marta Gil (Doctora en Filosofía política),  Juan Bonilla (escritor), Carlos Ballesteros (Profesor de Periodismo de la Universidad de Valladolid), Miguel Caínzos (Universidad de Santiago de Compostela), Eduardo Uriarte Romero (escritor y ensayista) Juan Antonio Negrete (Profesor de Filosofía), Tomás Valladolid Bueno (Profesor de Filosofía), José Ángel González Sainz (escritor, profesor y fundador del Centro Internacional Antonio Machado), Luis Alberto de Cuenca y Prado (Poeta), Miguel Ángel Quintana Paz (Profesor de Ética y Filosofia Política), Roberto Ramos Fontecoba (Responsable de la editorial Página Indómita), Gorka Maneiro (Impulsor de la Plataforma Ahora), Javier Irazoki (Poeta), Gerardo López Sastre (Profesor de Filosofía de la Universidad de Castilla-La Mancha), Pedro Gómez Carrizo (Editor), Óscar Sánchez-Alonso (profesor de Comunicación Política y Deontología de la Comunicación en la Universidad Pontificia de Salamanca), José Ángel García Landa (Profesor Titular de Filología Inglesa, Facultad de Filosofía y Letras, Universidad de Zaragoza), César Nombela Arrieta (Facultad de Medicina de la Universidad de Zurich), José Manuel Cabello González (Profesor de Economía Aplicada de la Universidad de Málaga) 
Como promotores de este proyecto, permaneceremos a vuestra entera disposición para ofrecer cualquier otra información requerida.  
Atentamente, 
Maite Pagazaurtundúa (eurodiputada del grupo ALDE) y Fernando Savater (Filósofo y escritor) 
 Enlaces a algunos documentos interesantes en inglés:
• Identity poison plan carried out since 1990 by the Catalan secessionist governments.  
https://www.docdroid.net/RSxImxx/catalan-government-in-the-90s-idendity-poisonplan.pdf   
• Gráfico extraído de la hoja de ruta hacia la independencia (41 páginas) incautada el pasado 20 de septiembre en el domicilio de Josep María Jové, número dos de Oriol Junqueras (vicepresidente del Gobierno Catalán) en laconsejería de Economía y Hacienda del ejecutivo catalán. Muestra la estrategia de control social según cada target. (En catalán). 
https://www.elindependiente.com/wp-content/uploads/2017/10/hiperventilados2.jpg 
https://www.docdroid.net/S0gyCim/strategy-for-social-control-according-to-differenttargets.pdf 
• El pasado 8 de octubre, los catalanes silenciados decidieron por primera salir masivamente a la calle –entre 350.000 y un millón, según las fuentes- y cantar “Viva España y viva Cataluña”; o “nosotros también somos catalanes”. 
https://streamable.com/8saia 
• Carta enviada a Jean Claude Juncker por 5 miembros fundadores de ¡Basta Ya! (Fernando Savater, Carlos Martínez Gorriarán, María San Gil, Rosa Díez, Maite Pagazaurtundua), asociación galardonada con el Premio Sajarov por su lucha cívica contra ETA y contra los fundamentos teóricos del nacionalismo étnico excluyente en el País Vasco. 
https://www.docdroid.net/fGzjFve/letter-to-eu-leaders.pdf 
• In Defence of The Freedom of Expression of Professor in Catalonia (International Manifesto)
https://profesoresxlalibertad.blogspot.com.es/?m=1 
• Statement on the lack of foundation on International Law of the independence referendum has been convened in Catalonia (Manifesto of Spanish Lecturers and Professors) https://www.docdroid.net/Y2yjJLU/aedpdiri.pdf
• Manifesto of Professors of Spanish Universities on the Situation in Catalonia https://www.docdroid.net/meghUGx/manifiesto-profesores-universitarios-eng.pdf
• Manifesto of Professors of spanish Professors of Constitutional Law in favour of the observance of the Constitution  https://www.docdroid.net/SxTwV7S/profesores-derecho-constitucional.pdf
• “Call to the democratic Left on the events in Catalonia”
https://www.opendemocracy.net/can-europe-make-it/group-of-social-scientistsworking-at-various-universities-and-citizens-in-barcel 
• Marginal Revolution (ECONOMY BLOG). About Catalonia: -Sobre política lingüística:  
http://marginalrevolution.com/marginalrevolution/2017/10/catalan-spanish-languageissue-comments.html
-Sobre la deslealtad institucional:
 http://marginalrevolution.com/marginalrevolution/2017/10/separatist-sentencesponder.html
• Foreign Policy: “Catalonia Leaving Spain Would Be Like Illinois Leaving the United States” (12/10/2017) 
http://foreignpolicy.com/2017/10/12/catalonia-leaving-spain-would-be-like-illinoisleaving-the-united-states/
• The Wall Street Journal: “Catalan TV Network Reflects Separatist Fervor” (08/10/2017) 
https://www.wsj.com/articles/catalan-tv-network-reflects-separatist-fervor-1388615902
• Reporters without borders demands respect for the free exercise of journalism in Catalonia 
https://rsf.org/sites/default/files/bilan_catalogne_en.pdf
• Algunos artículos del diario El País en inglés: 
- It’s time for the government to act on Catalonia (05/10/2017)
https://elpais.com/elpais/2017/10/05/inenglish/1507193503_273844.html
-What is really happening in Catalonia? (05/10/2017)
https://elpais.com/elpais/2017/10/03/inenglish/1507025584_438952.html
-Who in Europe supports the Catalan secessionists? (05/10/2017)
https://elpais.com/elpais/2017/10/04/inenglish/1507129814_170926.html
-Catalan police leader under investigation for sedition by High Court (04/10/2017)
 https://elpais.com/elpais/2017/10/04/inenglish/1507110391_236888.html
-There’s fake news in Catalonia too (02/10/2017)
https://elpais.com/elpais/2017/10/02/inenglish/1506943013_999238.html
- It’s time for the government to act on Catalonia
https://elpais.com/elpais/2017/10/05/inenglish/1507193503_273844.html
• Algunos artículos de prensa en España traducidos al inglés: 
https://voicesfromspain.com/
• Algunos artículos de investigación:
 -Roberto Garvía & Thomas Jeffrey Miley (2013): “Linguistic immersion” and political conflict in contemporary Catalonia. European Journal of Language Policy 5.1, 5–40
http://online.liverpooluniversitypress.co.uk/doi/abs/10.3828/ejlp.2013.2
- Thomas Jeffrey Miley (2007): Against the Thesis of the “Civic Nation”: The Case of Catalonia in Contemporary Spain, Nationalism and Ethnic Politics, 13:1, 1-37 
-Thomas Jeffrey Miley (2014): Democratic Representation and the National Dimensionin Catalan and Basque Politics”, Journal of politics culture and society, 27:291–322
-Enric Martínez and Thomas Jeffrey Miley (2010): The constitution and the politics of national identity in Spain, Nations and Nationalism, 16 (1), 6–30. 
• Catalonia: Political group leaders discuss situation with Frans Timmermans (04/10/2017) 
http://www.europarl.europa.eu/news/en/press-room/20171003IPR85246/cataloniapolitical-group-leaders-discuss-situation-with-frans-timmermans

sábado, octubre 14, 2017

CATALUNYA, PIDO LA PAZ Y LA PALABRA (Ángel Petisme)





Hace unos días cayó en mis manos este texto de Ángel Petisme, (Calatayud, Zaragoza,1961), el conocido cantante,  compositor y escritor, principalmente poeta. Me agradó tanto que quiero compartirlo. Expresa lo que muchos sentimos por Cataluña y reprocha al rey que en su último discurso no propusiera diálogo y una reforma de la Constitución para que pueda llevarse a cabo un referéndum legal. No sé si tal propuesta compete al rey o al presidente del Gobierno, pero en cualquier caso aquí están sus palabras y una de sus canciones, precedida de una especie de mitin político:


"Adoro Catalunya, sus gentes y su forma de ser y sentir, su lengua preciosista, sus poetas (Salvat-Papasseit, Espriu, Martí i Pol…), su música (Tete Montoliu, Sisa, Albéniz, Lluís Llach, Albert Pla…). Me encanta fumar de madrugada en la Plaça del Diamant de Gracia junto a la estatua de Colometa mientras riegan los barrenderos. Adoro los calçots con salsa romescu, la escalivada, el pan tumaca…Tengo muchos amigos catalanes que son ya mi familia. No es momento de más confrontaciones y crispación sino de pedir la paz y la palabra, como decía Blas de Otero. “Paz para el amor y para la causa. Paz para el pensamiento y para el camino. Paz para la semilla y para el átomo. Paz para la obra y para el hombre”.

La única bandera que debemos enarbolar ahora es la blanca. El blanco es el color más fuerte, el que define la inocencia o pureza que cada uno tiene y que puede conservar mientras no se desvíe del camino correcto. Las banderas son trapos teñidos si nos sumen en la oscuridad y la violencia. Las patrias no son nada sin la gente que las llena de canciones de niños y trabajo, de pizarras y luz. No hay bandos ni trincheras. Los políticos han fracasado con sus espurios intereses oscuros.

Es el momento del amor y la razón de la gran sociedad civil de la fraternidad. Es la hora de parar todo este sinsentido y atropello a la condición humana. El rey, como jefe supremo del estado, en su comparecencia debió proponer una reforma de la vieja Constitución del 78, una mesa de diálogo y un referéndum legal y con todas las garantías donde los catalanes puedan expresar sus deseos de futuro.

Nuestra fragilidad humana, nuestra triste capacidad para convertirnos en piezas deshumanizadas de un puzle infernal para caer en el odio, deben terminar ya.

Es la hora solar de la generosidad, la imaginación y la belleza".



Además nos votaréis



domingo, octubre 08, 2017

EL SENTIMIENTO CATALANISTA por JOAN MARAGALL (ENERO DE 1902)


Un amigo me envía un correo con este largo texto de Joan Maragall.  Gracias, Ramón. Las clases magistrales están cuestionadas por la pedagogía moderna. Lo sé. Hoy impera el Twitter. Yo, sin embargo, todavía las respeto, sobre todo cuando ilustran y aclaran ideas. El pensamiento de este grandísimo poeta modernista catalán cobra actualidad a la luz de los acontecimientos que salpican la vida cotidiana por estas latitudes. 

Cuando se trata de catalanismo se olvida generalmente que ésta es en el fondo una cuestión de sentimiento; y tal olvido priva de luz á la cuestión, y la lucha se encona en las tinieblas.

Se discute el fundamento legal del catalanismo con la crítica del compromiso de Caspe, y del tanto monta, y del cesarismo de los Austrias, y de la Nueva Planta del primer Borbón. Pero si no hubiera un sentimiento actual para animarlas, ¿qué fuerza tendrían todas aquellas historias después del consentimiento secular en la unidad nacional ratificado modernamente en la Constitución de 1812 y por las comunes luchas políticas de todo el siglo xix?

Se quiere buscar al catalanismo un origen étnico; pero entonces ¿por qué no existe con igual fuerza el galleguismo en la misma España, el bretañismo en Francia y los ismos de todas las razas que constituyen cada uno de los Estados modernos? Porque no existe el sentimiento diferencial que inspira al catalanismo.

Atribuyámosle una razón sociológica: el carácter, las aptitudes, las tendencias, los intereses, la situación de los catalanes en el mundo moderno, no son las mismas que las de otras regiones de España. Esto es verdad; pero lo es también para todos los Estados que, sí están bien constituidos, de las variedades que los integran forman precisamente la solidaridad nacional, que es armonía y grandeza.

Pues entonces diremos que España es un Estado mal constituido, degenerado, y que la causa del catalanismo es política; pero vendrá el Sr. Maura y nos dirá con gran apariencia de razón: «Si os levantáis contra un mal general, ¿por qué formáis un partido local? Si queréis regenerar á España, ¿por qué os llamáis catalanistas?» Porque los sentimientos son más fuertes que la lógica y que todos los propósitos.

Por haber olvidado también esto, muchos, después de haber proclamado la insuficiencia de aquellas causas para justificar el movimiento catalanista, han negado su importancia.

Es un prurito puramente literario, romántico—han dicho,—nacido de un apasionamiento monstruosamente arcaico, sostenido por la particularidad lingüística y por pequeñas vanidades de campanario, y desarrollado solamente entre unos cuantos intelectuales, cuatro locos—han dicho gráficamente—sin transcendencia alguna á la gran masa del pueblo catalán. Pero cuando se ha notado que entre estos cuatro locos había obispos, doctores, ingenieros, grandes industriales; y que estos cuatro locos, en cuatro días, habían montado una máquina electoral y habían desarrollado una fuerza política aplastante moviendo toda la gran masa llamada neutra, hasta entonces inconmovible á los estímulos de la experta política vieja; y que estos cuatro locos plantaban audazmente cuatro diputados en los escaños del Congreso, y se imponían en el municipio y renovaban el personal de las más importantes asociaciones; entonces todo el mundo ha debido preguntarse con asombro y con ansiedad qué locos eran éstos que llevaban tras sí á los cuerdos, y qué cuerdos eran éstos que se iban tras los locos.

¿Habría un sentimiento común que animase tan extraño movimiento? Esta pregunta era el buen camino; pero la contestación se ha desviado á merced de un sentimiento opuesto, común también entre aquéllos que la formulaban, y reacción natural si se quiere del primero. La causa del movimiento catalanista—se ha dicho entonces—es el ingrato egoísmo del carácter catalán, que cuando ha visto la patria española caída y desangrada ha renegado de ella, y procura desligarse de toda solidaridad con una nación desdichada.

Pero dada la situación presente de una España sin mercados coloniales, y de una Cataluña que no puede dominar todavía los mercados extranjeros, un programa de egoísmo regional sería todo lo contrario del programa catalanista de Manresa; porque el interés del egoísmo catalán estaría, no en desligarse, sino en ligarse, en ligar cada día más fuertemente á su producción el consumo de España toda; no en descentralizar, sino en centralizar procurando dominar el centro; no en autonomías que sugieran dispersión de actividades, sino en monopolios invasores. Las bases de Manresa son todo lo contrario de un programa de industriales egoístas: son la constitución ideal dé un pueblo que piensa más en su alma que en su cuerpo; casi diríamos de un pueblo soñador que aspira á integrarse en su historia, en su derecho, en su lengua, en su carácter, en una porción de cosas inmateriales que constituyen su poesía, descuidando, menospreciando calcular las consecuencias prácticas que su poética integración pudiera acarrearle.

No: el alma del catalanismo no es el egoísmo, ni es un prurito literario de vanidad, ni un afán de regeneración política, ni una razón sociológica, ni una diversidad étnica, ni un derecho histórico. Pero cada una de estas cosas positivas han ido dejando en el fondo del alma catalana una concreción sentimental. La dominación de lo que en término general se suele llamar el espíritu castellano, dejó un impulso de protesta y rebeldía; la remota diversidad de raza, una repulsión; la permanente diferencia de vida é intereses, un antagonismo; los desaciertos políticos, una desconsideración; el renacimiento literario particular, un orgullo de nacionalidad; y las recientes catástrofes, una alarma. Y ya es absolutamente inútil venir ahora á discutir la historia y la antropología y la sociología y la filología y la catástrofe, porque todo ello ya nada puede con el sentimiento que ha producido, que es el que queda vivo y al que hay que atender.

Lo característico de este sentimiento es el ser á la vez un amor y un desamor: un amor á Cataluña, que es desamor á Castilla (en el sentido de España castellana); siendo muy de tener en cuenta que el desamor es la levadura popular del catalanismo, lo más sentido por la masa, mientras que el amor activo á Cataluña es ya producto de un mayor desarrollo de cultura y de un mayor refinamiento sentimental. La clase culta, que ha creado y fomenta y dirige el movimiento, siente más el amor á Cataluña; la masa popular del campo y de la ciudad, tiene poco vivo ó poco consciente este amor, que apenas le mueve; su resorte está en el odio al empleado que le trata con altanería, al investigador que le amenaza y explota, al polizonte que le apalea, al aventurero que viene á disputarle el pan, á cuantos, en fin, la vejan ó la estorban en nombre del Estado, que son precisamente los que le hablan castellano. Este resorte, tocado hábilmente á tiempo ó disparado por casualidad, produciría una gran sacudida.

El sentimiento que anima el catalanismo es, pues, esencialmente diferencial, parte España en dos: es una descomposición del amor patrio, del amor á la patria española.

Este principio de descomposición ¿qué elementos de cohesión, de resistencia, encuentra en su camino? ¿qué queda de patria española en Cataluña? Queda la geografía que ha hecho llamar España á toda la Península; queda la historia común de cuatro siglos; quedan los intereses creados, y queda la inercia. Pero si con todo ello el sentimiento diferencial ha podido formarse y desarrollarse; si á pesar de todo la descomposición ha empezado y avanza, señal es de que esto es más fuerte que aquello.

Se dirá que la debilidad de España es accidental, que es una crisis, que pasará, y que al reaccionar, los elementos de cohesión dominarán la descomposición. Pero ¿en qué se funda esta esperanza? ¿Se puede fiar á ella el remedio de un mal que es una realidad ya presente y en rápida marcha? ¿Qué llegará primero, la cohesión que aún no se sabe por dónde ha de venir, ó la consumación de la descomposición que ya actúa? Y entre tanto ¿cómo se contiene ésta? ¿por la represión? ¿Se siente la España actual con fuerzas para ella? ¿No corre el peligro de perder en la misma las fuerzas que le quedan y perecer definitivamente en la demanda?

El remedio ha de buscarse en el mal mismo que no es un mal, sino un signo de nueva salud. Toda descomposición acaba en una recomposición; y la descomposición que representa el sentimiento catalanista puede acabar en la recomposición del espíritu nacional español, si se le trata como el mayor principio de vida que hoy queda en España; si en vez de combatirle se ponen en dirección de él, dentro de él, las fuerzas de cohesión que todavía quedan; si, dándole la razón, se destruye lo que en él hay de desamor, convirtiéndolo todo en amor, que entonces no cabrá en Cataluña y habrá de extenderse por toda una España nueva. Hela aquí la esperanza más fundada.

El espíritu castellano ha concluido su misión en España. A raíz de la unidad del Estado español, el espíritu castellano se impuso en España toda por la fuerza de la historia: dirigió, personificó el Renacimiento: las grandes síntesis que integraban á éste, el absolutismo, el imperialismo colonial, el espíritu aventurero, las guerras religiosas, la formación de las grandes nacionalidades, toda la gran corriente del Renacimiento encontró su cauce natural en las cualidades del espíritu castellano; por esto España fue Castilla y no fue Aragón; y todo lo que en Aragón y en otros antiguos reinos era algo vivo y algo propio, fue absorbido por el elemento entonces necesariamente director, el castellano, que era el representativo de la época y tenía, por tanto, la misión de ser la España de ella. Vino la decadencia del Renacimiento, y con ella la decadencia de la España castellana. Vino el siglo xix, y todavía las guerras europeas y las luchas políticas por las ideas de la Revolución francesa, que hicieron el prestigio del parlamentarismo y de sus hombres, prolongaron la misión de la brillante y sonora Castilla en España. Pero todo esto está muriendo, y Castilla ha concluido su misión.

La nueva civilización es industrial, y Castilla no es industrial; el moderno espíritu es analítico, y Castilla no es analítica; los progresos materiales inducen al cosmopolitismo, y Castilla, metida en un centro de naturaleza africana, sin vistas al mar, es refractaria al cosmopolitismo europeo; los problemas económicos y las demás cuestiones sociales, tales cuales ahora se presentan, requieren, para no provocar grandes revoluciones, una ductilidad y un sentido práctico que Castilla no solamente no tiene, sino que desdeña tener; el espíritu individual, en fin, se agita inquieto en anhelos misteriosos que no pueden moverse en el alma castellana, demasiado secamente dogmática. Castilla ha concluida su misión directora y ha de pasar su cetro á otras manos.

El sentimiento catalanista, en su agitación actual, no es otra cosa que el instinto de este cambio, de este renuevo. Favorecerle es hacer obra de vida para España, es recomponer una nueva España para el siglo nuevo; combatirle, directa ó tortuosamente, es acelerar la descomposición total de la nacionalidad española y dejar que la recomposición se efectúe al fin fuera de la España muerta.

Y ¿cómo se ha de favorecer, el movimiento catalanista en el sentido de la España nueva? Pues abriéndole toda la legalidad tan ancha como su expansión la necesite; dejando que esta expansión informe la legalidad; facilitándole la propaganda para que se integren en él todos los impulsos vivos y progresivos; aportando á él los residuos de dirección del viejo espíritu castellano: convirtiéndolo en una palingenesia nacional.

Esta palingenesia resultará quizás penosa y turbulenta, porque en ella habrán de ponderarse y equilibrarse libremente todas las fuerzas que quedan en España; pero es cuestión de vida ó muerte. Si España muriese en esta recreación de su espíritu nacional por no poder ya resistirla, su muerte sería gloriosa y fecunda en la historia, porque habría muerto en un esfuerzo de vida; mientras que, de resistirse á ella, morirá, así como así, en tristes y estériles convulsiones de muerte definitiva.

He aquí, pues, lo que significa el movimiento catalanista: un amor y una busca de la vida; un horror y un huir de la muerte. Por esto decimos que el catalanismo es, ante todo, una cuestión de sentimiento.


miércoles, octubre 04, 2017

TRAS EL 1 - O




Así finalizaba mi entrada anterior: "Espero y deseo que en esta fecha histórica nadie use ni sufra ningún tipo de violencia". Esperanza y deseo, vanos... Y bien que lo lamento.

Tras los avatares de estos días pasados, se me ocurren una y mil ideas, casi todas plenas de dolor, zozobra e indignación, pero voy a reducirlas a estas pocas:

- Condeno sin paliativos la desmesurada represión policial de algunos antidisturbios contra personas que se hallaban pacíficamente a la espera de votar en algunos colegios electorales. Creo que los cuerpos policiales - todos - y algunos jueces están siendo instrumentalizados por los poderes políticos. Me indigna, y de qué manera, que la ineptitud, la ambición y el sectarismo de unos cuantos nos hayan colocado al borde del precipicio. Sobran pirómanos, faltan bomberos y quiero pensar que todavía existe el milagro de la convivencia en las calles y plazas. Conviene, sin embargo, que no se eche más leña al fuego y que  se rebaje la tensión. ¡Ya!

- Un periodista publicaba el otro día un texto conmovedor. Entre otras cosas manifestaba que "He dejado de hablar en familia del tema, he dejado de hablar entre los amigos del asunto, he dejado de hablar en el trabajo del "procés" y hace ya mucho tiempo que he establecido la norma que, si salimos a cenar, no se habla del asunto. Para no pelearnos, no por otra cosa". Creo que dicho periodista - E.P.de R. - expresa en voz alta el calvario que estamos sufriendo muchísimas personas en Cataluña en nuestros entornos más próximos.

-  Ayer, sin embargo, junto a algunos enfrentamientos y manifestaciones multitudinarias callejeras también vi alguna escena que, aunque excepcionalmente minoritaria y nada representativa, me levantó algo mi más que alicaído ánimo. La imagen que ilustra esta entrada no es mía, pero fui testigo de alguna muy similar que acaeció aquí en el barrio de Sant Gervasi de Barcelona: personas jóvenes, que se manifestaban tras banderas confrontadas, se saludaron o se fundieron en un abrazo. Quiero y necesito pensar que el afecto que nos une tiene más fuerza que las ideas que nos separan y que el capital de convivencia que nos caracaterizaba no lo hemos dilapidado del todo...

- En Cataluña, más de tres millones de personas no votamos el pasado 1 - O. Somos la mayoría silenciosa, huimos de etiquetas, mostramos cierta desidia, nos ignoran los gobernantes, estamos huérfanos de liderazgos,  callamos y estamos divididos, no colgamos banderas por miedo o porque no las tenemos, nadie ha sabido ilusionarnos, motivarnos o emocionarnos, nuestra incapacidad y pasividad es frustrante...Así y todo, existimos y estamos más por lo que une que por lo  que separa. Solo nos falta sorprendernos y dejar de ser inanes y tomar conciencia de que debemos hacernos pacifífcamente visibles para que nadie decida en nuestro nombre. 

- Espero que, dado el empeoramiento del conflicto en las últimas horas,  las llamadas a la creación de una comisión independiente, formada por juristas y personalidades relevantes, que trabajen por el bien de todos sin exclusiones, pueda propiciar un ámbito de negociación entre el Gobierno de España y el Govern de la Generalitat. En caso de que no se alcance este logro, dada la ruptura de cauces y puentes,  la mediación de una comisión internacional podría ser otra alternativa. Hay que pacificar los ánimos y buscar perentoriamente salidas a la crisis.